Guía para reclamar una instalación solar defectuosa o mal ejecutada

Una instalación fotovoltaica puede fallar por motivos muy distintos: errores de diseño, componentes incompatibles, cableado incorrecto, filtraciones en la cubierta o una producción muy inferior a la prometida. Identificar el origen del problema es esencial para reclamar con posibilidades reales de éxito.

La primera actuación debe ser recopilar pruebas y evitar reparaciones improvisadas que puedan dificultar la evaluación de los daños. Fotografías, facturas, conversaciones, presupuestos, lecturas del inversor y datos de producción ayudan a demostrar qué se contrató y qué resultado se ha obtenido.

También conviene distinguir entre una avería de un equipo y una ejecución defectuosa. El fabricante puede responder por un panel o un inversor, mientras que la empresa instaladora suele responder por el montaje, la puesta en marcha, la legalización y la adecuación de la solución ofrecida.

Problema detectado Pruebas útiles Responsable habitual
Producción muy baja Monitorización, facturas y cálculo de sombras Instaladora o diseñador
Filtraciones en la cubierta Fotografías, informe técnico y fecha de aparición Instaladora
Inversor o panel averiado Código de error, número de serie y factura Fabricante o instaladora
Instalación sin legalizar Contrato, certificados y comunicaciones con la distribuidora Empresa contratista
Riesgo eléctrico o mal cableado Informe de técnico autorizado Instaladora y responsable de la ejecución

Detectar y documentar los defectos

Antes de enviar una reclamación, el propietario debe describir con precisión la incidencia. No es lo mismo afirmar que “las placas funcionan mal” que indicar que el sistema produce un 40 % menos de lo previsto durante varios meses, que el inversor se desconecta a diario o que existen humedades alrededor de los anclajes.

Conviene conservar el contrato, la oferta comercial, los planos, las fichas técnicas, el certificado de instalación eléctrica, la factura y cualquier promesa de ahorro realizada por escrito. Las capturas de la aplicación de monitorización deben incluir fechas, y es recomendable descargar los datos de producción para evitar que desaparezcan si cambia la plataforma digital.

Si existe riesgo de incendio, descarga eléctrica, desprendimiento o entrada de agua, hay que desconectar el sistema siguiendo las instrucciones del fabricante y solicitar asistencia profesional. La seguridad debe prevalecer sobre la continuidad de la producción solar.

Comprobar contrato, garantías y normativa

El contrato permite saber qué empresa asumió cada obligación. Algunas compañías venden los equipos, subcontratan el montaje o delegan la legalización en terceros. Aunque intervengan varias entidades, la empresa que contrató directamente con el consumidor suele ser el primer destinatario de la reclamación.

Es importante revisar las garantías comerciales de módulos, inversores, estructuras y baterías, pero sin confundirlas con los derechos legales del comprador. Una garantía de producto puede cubrir una pieza defectuosa, mientras que un montaje incorrecto, una mala impermeabilización o un diseño inadecuado pueden exigir responsabilidades diferentes.

Los requisitos técnicos de la instalación también sirven para contrastar si se respetaron las condiciones eléctricas, estructurales y administrativas aplicables. La ausencia de legalización, de certificados o de documentación de puesta en servicio es una señal que debe investigarse.

Reclamar por escrito a la empresa

La reclamación inicial debe enviarse por un medio que deje constancia de su recepción, como burofax, correo electrónico certificado o el canal formal habilitado por la empresa. El escrito debe incluir los datos del contrato, la fecha de instalación, una relación cronológica de los fallos, los documentos adjuntos y una solución concreta.

Puede solicitarse la reparación completa, la sustitución de componentes, la corrección de la instalación, la legalización pendiente, el reembolso de gastos razonables o una compensación por daños demostrables. Es preferible conceder un plazo proporcionado para responder y evitar un tono genérico que no identifique el incumplimiento.

No conviene aceptar verbalmente una reparación sin pedir un parte de trabajo. Cualquier intervención debe indicar qué se ha revisado, qué piezas se han sustituido y si se mantiene la garantía del conjunto. Si la empresa niega el problema, esa respuesta también debe conservarse como prueba.

Obtener una evaluación técnica independiente

Cuando la causa del defecto es discutible, un informe de un instalador autorizado, ingeniero o perito puede marcar la diferencia. El documento debería analizar el diseño, la orientación y las sombras, la sección de los cables, las protecciones, la estructura, la impermeabilización, la producción esperada y la documentación administrativa.

Las pruebas deben realizarse con criterios verificables. Para comparar la producción real con la estimada hay que considerar irradiación, sombras estacionales, orientación, inclinación, pérdidas del sistema y posibles limitaciones de vertido. Una previsión comercial optimista no equivale por sí sola a una garantía de generación.

Si se encarga una reparación antes del peritaje, deben tomarse fotografías detalladas y conservar las piezas retiradas. En defectos graves, un acta notarial o un informe fechado puede ayudar a fijar el estado de la instalación antes de que sea modificada.

Escalar el conflicto por vías de consumo

Si la empresa no responde o rechaza la solución, el consumidor puede acudir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor, a los servicios autonómicos de consumo o a una asociación especializada. También puede solicitar una hoja de reclamaciones y adjuntar el contrato, la comunicación previa y el informe técnico.

El arbitraje de consumo puede ser una vía rápida si la empresa está adherida o acepta someterse a él. Cuando hay daños importantes, riesgo para la vivienda o desacuerdo técnico complejo, un abogado puede valorar una reclamación judicial y la necesidad de una prueba pericial formal.

No deben confundirse las gestiones administrativas con la interrupción automática de los plazos legales. La conservación de facturas y comunicaciones, junto con asesoramiento sobre prescripción y garantías, resulta especialmente importante cuando el defecto se descubre meses después de la instalación.

Prevenir problemas al contratar

La mejor reclamación comienza con una contratación clara. Antes de aceptar un presupuesto, es útil comparar varias propuestas y comprobar la experiencia de la empresa, sus habilitaciones, el alcance de la garantía y quién se ocupará de la legalización y de la conexión a red.

Para localizar profesionales y solicitar presupuestos comparables puede consultarse el directorio de instaladores. La decisión no debería basarse únicamente en el precio: una oferta incompleta puede excluir protecciones eléctricas, refuerzos de cubierta, tasas, monitorización o trabajos administrativos.

Estas medidas reducen el riesgo de conflictos posteriores:

  • Exigir un presupuesto desglosado con marcas, potencias, cantidades y mano de obra.
  • Incluir una previsión de producción basada en la ubicación real y sus sombras.
  • Confirmar por escrito quién tramita certificados, permisos y legalización.
  • Revisar las condiciones de garantía de equipos, estructura y montaje.
  • Solicitar planos, esquema unifilar y manuales al finalizar la obra.
  • Pagar por hitos vinculados a avances comprobables, sin abonar todo por adelantado.
  • Guardar durante años facturas, informes, lecturas de producción y comunicaciones.

Una instalación solar correctamente documentada permite detectar antes las desviaciones y facilita exigir responsabilidades. Cuando el problema ya existe, actuar con pruebas, comunicación escrita y asesoramiento técnico ofrece una posición mucho más sólida que limitarse a reclamar de forma verbal.